Cuenta hasta once. 2010

12 junio, 2013

El paisaje nos habla. Nos dice mucho de la condición humana. Lugares para el juego, adaptados con calzador, condicionan las relaciones y el divertimento. A modo de pequeños guetos se convierten en sitios a veces oscuros, a veces olvidados; lugares cerrados y de propiedad privada, parques minúsculos y enjaulados donde la risa debería ser lo común, lo común son miradas vigilantes y desconfiadas de progenitores hastiados y agotados por una vida incómoda. Jugar y divertirse, relacionarse con seres de tu misma altura se convierte en un tramite demasiado burocrático para poder entenderlo. Las cosas cambian demasiado rápido para llegar a ver con claridad el paisaje que nos rodea, un viaje acelerado y a veces angustioso que nos impide tener una perspectiva clara del horizonte, un  horizonte borroso al que deberíamos intentar llegar y no conformarnos con uno de plantilla. Pinhole color slide film 4×5. Serie 3+2; 80×100 cm.