La mano del hombre

“Ocurrió en 1.860, se dice, cuando Laura Herford, siguiendo los consejos de Charles Locke Eastlake y Thomas Heatherley, decidió presentar sus dibujos para optar al ingreso, como estudiante de pintura, en la Royal Academy de Londres. Firmó la petición con sus iniciales, L. Herford, y aquel supuesto caballero fue admitido por la calidad de sus trabajos. Frente a la inicial todos dieron por hecho que se trataba de un caballero y, como era complicado expulsar a la joven después de conocer su verdadero sexo. Laura Herford abrió el camino de otras mujeres que fueron entrando en la Royal Academy londinense para recibir una formación artística”. Palabras recogidas del discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Dña. Estrella de Diego el día 27 de noviembre de 2016, discurso titulado “A Propósito del Malentendido”. Justo ahora casi un año después hago mía sus palabras y lo que ellas encierran. Palabras que por desgracia siguen teniendo un hondo sentido de injusticia y necesaria reparación. Hoy 23 de noviembre de 2.017 en la Real Academia de San Fernando solo hay cinco mujeres de 56 Académicos de número. Teresa Berganza Vargas (ingresó en 1.995), Camen Laffón de la Escosura (ingresó en el año 2.000), Estrella de Diego Otero, Begoña Lolo Herranz y Josefina Molina Reig, estas tres mujeres han ingresado en el último año. Y lo peor de todo es que esto no es un caso aislado sino que sigue siendo la norma en mucho ámbitos de una sociedad que llamamos moderna y avanzada. Algo estamos haciendo mal, algo tenemos que corregir. Decir esto me hace pensar que seguimos en 1.860 en muchos aspectos, seguimos anclados en un pasado turbio y lo que es peor aún, que estamos retrocediendo en cuestiones que pensábamos teníamos solucionadas y superadas. Pero no, tenemos un gran problema.